Belén Esteban ha generado un auténtico terremoto en la industria televisiva tras confirmarse su incorporación a la cadena pública. La colaboradora se suma al elenco de un nuevo concurso de cocina donde, según diversas fuentes, percibirá una remuneración cercana a los 25.000 euros por cada semana de participación. Este fichaje supone un giro radical en su carrera, compartiendo fogones con figuras de la talla de Antonio Resines en un formato que busca revitalizar la parrilla de Televisión Española.
El movimiento ha despertado una oleada de comentarios en redes sociales, donde se cuestiona la idoneidad de este millonario contrato financiado con fondos públicos. Algunos analistas sugieren que este salto a la televisión nacional es una maniobra estratégica de la "princesa del pueblo" para asegurar su estabilidad financiera y mediática. Ante el cierre de puertas en las grandes cadenas privadas, este proyecto se presenta como su gran oportunidad para mantenerse en la primera línea del foco público.
Por otro lado, su salida temporal del programa actual que protagoniza en la cadena Ten deja un panorama complicado para la productora. Se especula con que la ausencia del gran reclamo de la audiencia podría hundir los ya discretos datos de seguimiento que registra el espacio. Durante las semanas que dure la competición culinaria, Belén se alejará de sus compañeros habituales, poniendo a prueba la capacidad del programa para sobrevivir sin su presencia constante en el plató.
En definitiva, esta nueva etapa de Belén Esteban marca un antes y un después en su trayectoria profesional, alejándose de los formatos de corazón más agresivos para probar suerte en el entretenimiento blanco. El éxito o fracaso de esta apuesta no solo afectará a su imagen personal, sino que también servirá de termómetro para medir su vigencia como personaje de masas fuera de su zona de confort. La expectación es máxima ante el estreno de un programa que promete ser el centro de todas las polémicas televisivas.

















