El debut de la nueva edición de Gran Hermano Dúo estuvo marcado por un error inesperado de Jorge Javier Vázquez. Durante la emisión en directo, el presentador rompió el protocolo de misterio al filtrar prematuramente la identidad del concursante estrella, Carlos Lozano. Este descuido arruinó la gran sorpresa que la producción había preparado como plato fuerte de la noche, generando una reacción inmediata de asombro en el plató.

La respuesta del público en las plataformas digitales no fue especialmente entusiasta tras conocerse el grupo completo de participantes. Gran parte de la audiencia criticó la falta de renovación en el casting, señalando que el programa parece reciclar figuras mediáticas que ya han pasado por múltiples formatos de la cadena. Esta sensación de "repetitividad" ha sido uno de los puntos más comentados por los usuarios en redes sociales.

A pesar del accidentado inicio, la gala intentó mantener el ritmo mediante las clásicas pruebas físicas que caracterizan al formato. Dinámicas como el reto de las peceras buscaron añadir un toque de humor y tensión visual a una noche que dependía en gran medida del carisma de sus protagonistas. No obstante, el contenido de estas pruebas fue percibido por algunos sectores de la audiencia como algo previsible.

Dentro de la convivencia que acaba de comenzar, todas las miradas están puestas en perfiles con gran experiencia en conflictos televisivos. Figuras como Carmen Borrego y Belén Ro se perfilan como las grandes generadoras de tramas, junto a un Carlos Lozano que regresa a su hábitat natural en los reality shows. De su capacidad para generar interés real dependerá que el formato logre estabilizar sus cifras de audiencia en las próximas semanas.

En definitiva, este primer programa deja un sabor agridulce debido a los fallos técnicos y a la falta de rostros novedosos. Aunque la maquinaria de Mediaset ya está en marcha, el desafío será demostrar que estas "viejas glorias" todavía tienen historias interesantes que ofrecer a un espectador cada vez más exigente. El seguimiento en las próximas galas determinará si el programa logra superar el escepticismo inicial del público.