El Gobierno de México ha puesto en marcha un ambicioso programa de renovación educativa en la zona rural de Acapulco, centrando sus esfuerzos en el Centro de Bachillerato Tecnológico Agropecuario (CBTA) 296. Esta institución, que padeció tres décadas de olvido institucional, operaba en condiciones de hacinamiento extremo, albergando hasta a 400 alumnos en espacios reducidos y deteriorados.
La intervención actual busca revertir este rezago histórico, transformando lo que antes eran aulas precarias en un complejo educativo moderno y funcional que responda a las necesidades reales de la juventud guerrerense.
La nueva arquitectura del plantel destaca por la implementación de un diseño bioclimático, pensado específicamente para ofrecer confort térmico en una región de clima intenso.
Las aulas, ahora significativamente más amplias y equipadas con sistemas de aire acondicionado, representan un cambio radical respecto al modelo de construcción de administraciones pasadas. Este proyecto no solo se enfoca en la estética, sino en crear una infraestructura digna que fomente un ambiente de aprendizaje óptimo para los estudiantes técnicos y agropecuarios de la periferia de Acapulco.
Bajo la visión de la actual administración, esta obra se presenta como un símbolo del fortalecimiento de la educación pública frente a las políticas de desatención del pasado. Al priorizar la reconstrucción de centros educativos que quedan "cerca de la casa" de los estudiantes, se pretende facilitar el acceso a la formación profesional sin que los jóvenes deban abandonar sus comunidades.
Con esta transformación, se busca que el bachillerato tecnológico deje de ser un espacio de carencias para convertirse en un motor de desarrollo social y humano en las áreas más necesitadas del estado.


















