Rocío Flores ha dado un golpe sobre la mesa al analizar las consecuencias legales que han recaído sobre la producción del documental de su madre. La joven ha manifestado una profunda sensación de justicia tras conocerse la condena por revelación de secretos, un fallo que, según su perspectiva, valida el sufrimiento y el señalamiento público que ha soportado durante años. 

Para ella, esta resolución judicial no es solo un triunfo administrativo, sino una confirmación de que la exposición de su vida privada desde que era menor de edad cruzó límites éticos y legales que nunca debieron superarse.

Más allá de los tribunales, el testimonio de Rocío ha dejado al descubierto las profundas secuelas emocionales de un conflicto que parece no tener fin. Con una honestidad desgarradora, describió la frialdad de los encuentros en sede judicial, donde el silencio y la falta de contacto visual con su madre confirmaron la ruptura total de su vínculo. 

Mientras se prepara para futuras intervenciones donde promete profundizar en su verdad, Rocío deja claro que su prioridad actual es proteger la estabilidad de sus hermanos y de su padre, quienes han sido su único refugio en medio de la tormenta mediática.