Rocío Flores ha decidido romper su silencio en el programa "De Viernes", aportando una perspectiva inédita sobre los conflictos que dinamitaron su relación familiar. La joven aclaró que el polémico episodio de "la nectarina" no fue más que la punta del iceberg de una crisis mucho más profunda. Según su testimonio, el verdadero detonante de la ruptura fue la tensión acumulada tras comunicar su deseo de mudarse con su padre, una decisión que generó un clima de hostilidad durante semanas antes del desenlace definitivo.

Uno de los momentos más desgarradores de su intervención fue el relato de su encuentro con Rocío Carrasco en sede judicial después de años de distancia. Con evidente emoción, describió la sensación de vacío absoluto al comprobar que su propia madre la trataba como a una extraña, evitándole incluso el saludo más básico. Para la joven, este rechazo en un entorno tan frío como un juzgado simbolizó la ruptura total de un vínculo que, a su juicio, ha sido sustituido por una indiferencia difícil de asimilar.

La hija de Antonio David también aprovechó el espacio televisivo para cuestionar la narrativa de protección que se intentó proyectar en el documental de su progenitora. Rocío fue contundente al afirmar que la sobreexposición mediática a la que fue sometida es incompatible con cualquier deseo real de cuidar su bienestar. Desde su punto de vista, si la intención hubiera sido protegerla de la opinión pública, jamás se habrían revelado detalles tan íntimos ante una audiencia millonaria, sugiriendo que hubo motivaciones ajenas a su seguridad emocional.

Finalmente, el análisis de esta entrevista pone de manifiesto el abismo comunicativo que persiste entre ambas partes, en una noche donde la competencia por la audiencia fue feroz. Mientras la joven intenta reconstruir su propia versión de los hechos, el interés del público se mantiene dividido entre la empatía por su dolor y el análisis crítico de una historia familiar que parece no tener fin. Este testimonio marca un nuevo capítulo en la crónica social, dejando claro que las heridas del pasado siguen muy presentes en la vida de sus protagonistas.