La presidenta Claudia Sheinbaum ha iniciado el ciclo operativo de 2026 con una visita estratégica a las instalaciones de la Refinería "Miguel Hidalgo", donde supervisó la puesta en marcha de nuevas infraestructuras clave para la soberanía energética. 

La implementación de tecnología avanzada, como los nuevos reactores destinados a la producción de diésel de ultra bajo azufre, representa un paso decisivo hacia la modernización de la industria petrolera nacional. Este avance no solo busca potenciar la capacidad de refinación del país, sino también asegurar que los procesos industriales cumplan con los nuevos estándares de sostenibilidad ambiental exigidos a nivel global.

Durante el encuentro con trabajadores y técnicos, la mandataria destacó la trascendencia de la reciente reforma constitucional que ha transformado la naturaleza jurídica de Petróleos Mexicanos. Al devolverle su estatus como empresa pública del Estado, el Gobierno busca eliminar las estructuras administrativas que priorizaban el beneficio privado sobre el interés nacional. 

Bajo esta nueva visión, el sistema de refinación —integrado ahora por ocho complejos industriales— ha logrado cifras de procesamiento históricas, rompiendo récords de producción que se mantuvieron estancados durante las últimas dos décadas.

Finalmente, el evento sirvió para ratificar el compromiso de la administración con la independencia económica de México. Sheinbaum enfatizó que el objetivo central es alcanzar la meta de producir en suelo mexicano la totalidad de los combustibles que consume el mercado interno, eliminando la dependencia de importaciones extranjeras. 

Con una gestión centrada en la eficiencia operativa y el combate frontal a la corrupción, el proyecto energético busca consolidar a Pemex como un pilar del desarrollo social que garantice precios estables y un suministro confiable para todas las familias mexicanas.