Las recientes palabras de Amador Mohedano y Rocío Flores han vuelto a situar en el centro del debate mediático la figura de Rocío Carrasco y su relación con Fidel Albiac. Ambos se pronunciaron con firmeza, dejando claro que sus opiniones reflejan años de tensiones familiares y vivencias personales que han marcado la historia pública de la saga.
En sus declaraciones, Rocío Flores subrayó el impacto que la exposición mediática ha tenido en su vida, defendiendo su postura frente a las críticas y recordando episodios que, según ella, han sido determinantes en su relación con su madre. Por su parte, Amador Mohedano reforzó esa visión, aportando su experiencia como miembro cercano de la familia y señalando la importancia de dar voz a quienes se sienten afectados por la narrativa dominante.
Más allá de las diferencias personales, las palabras de ambos abren un debate sobre los límites de la televisión y la responsabilidad de los medios al abordar conflictos familiares. Sus testimonios no solo generan interés por el contenido emocional, sino también por el impacto social que tienen al poner en discusión cómo se gestionan las historias íntimas en el espacio público.













